martes, 1 de octubre de 2013

LOS COLORES DE LA PRECARIEDAD

Lo que voy a escribir no salió de mi. Es un regalo que me hizo una persona a quien quiero mucho, egresada de la Escuela de Bellas Artes; que conoce mucho sobre la historia del arte.
Ella me contaba que en La Boca las casas son de varios colores porque se pintaban con los restos de pintura sobrantes de los barcos. Los habitantes de esas precarias viviendas de chapa eran trabajadores portuarios y se llevaban los restos para proteger el metal de los efectos del agua y del viento.
Así surgieron las viviendas multicolor, con esos tonos pasteles y chillones con que se pintaban los barcos. Era una cuestión de “precariedad”. No había plata para pintura y no alcanzaban los restos. Por eso el amarillo se mezclaba con el fucsia o el turquesa. Todavía los barcos que suelen observarse en los puertos llevan esos mismos colores.
Las casas eran precarias, la pintura también. La vida de principios del siglo XX era mucho más precaria para sus habitantes, y eso se convirtió en una cultura….la cultura de la precariedad.
En Quilmes el intendente Francisco “Ali Barba” Gutiérrez mandó a pintar los postes y los paredones de la ciudad con los mismos colores de La Boca. Nunca una decisión más acertada por parte de éste gobierno. Es el emblema de su mejor expresión: LA PRECARIEDAD. 
Aquí todo es precario….la recolección de residuos funciona precariamente, a veces pasa el basurero y a veces no. Los baches se arreglan precariamente: un poco de bitumen con piedras y las ruedas del camión para alisarlo. Las luminarias se arreglan precariamente, si los vecinos se quejan porque no hay luz, sacan un balastro de una cuadra con varias columnas y las ponen donde se quemaron.
Las unidades sanitarias atienden precariamente, por ahí te atiende un médico o te toca una enfermera en el mejor de los casos; y si llamás al CREM y te atienden el teléfono, tal vez tengas que esperar horas por la ambulancia.
Hoy los colores de la precariedad tratan de tapar la precariedad de los postes no cuidados, y decorar la precariedad de la 41 villas y 32 asentamientos precarios, donde viven unas 150 mil personas en condiciones de precariedad. Es decir, 20 por ciento de la población quilmeña; ubicando a la ciudad en el primer lugar en proporción de habitantes de toda la provincia.
Toda la gestión de “Ali Barba” es precaria, tan precaria como las casas de La Boca y sus colores. Es una cultura precaria, esa que se forma cuando no existen los valores, la formación, las costumbres, el sueño de un porvenir. De la misma manera que los trabajadores se robaban los tarros de pintura en lugar de tirarlos; los funcionarios del Municipio se roban las chapas y la comida de Desarrollo Social, los remedios de los hospitales y hasta el papel higiénico de las dependencias.
Es que el presente es precario y lo saben….hay que aprovechar hasta la última gota de pintura y el último pelo del pincel.

Claudio H. Gentiluomo

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